Los lobos de Yellowstone necesitan la ayuda de los castores

Kristin Marshall/NOAA; (inset, wolf) Mats Lindberg/Thinkstock

Hace un siglo, los lobos del Parque Nacional de Yellowstone todav√≠a eran asesinados como villanos-y en la d√©cada de los 40, casi hab√≠an desaparecido completamente. Hoy en d√≠a, 21¬†a√Īos despu√©s de su regreso, los depredadores son a menudo aclamados como salvadores para restaurar el equilibrio ecol√≥gico de uno de los paisajes m√°s salvajes de Am√©rica. Pero un nuevo estudio dice que los lobos de Yellowstone probablemente no pueden hacer retroceder el reloj ecol√≥gico por completo -al menos no sin la ayuda de un animal menos glamoroso: el castor.

“Ser√≠a bueno tener una historia sencilla que contar, que todo lo que cambi√≥ cuando se quit√≥ a los lobos, ¬†cambiar√° cuando los traigan de vuelta”, dice la autora del estudio y ecologista Kristin Marshall, que llev√≥ a cabo la investigaci√≥n como un Ph. RE. Estudiante en la Universidad Estatal de Colorado, Fort Collins. Pero “la ecolog√≠a es complicada, nuestro estudio muestra que es m√°s complicado de lo que pens√°bamos”.

Los investigadores se concentraron en los h√°bitats ribere√Īos, o arroyos, en la zona norte del parque, el √°rea de 1400 kil√≥metros cuadrados donde muchos alces y bisontes de Yellowstone pasan el invierno. Aproximadamente 25 a 30 lobos viven ahora en la zona norte, gracias a un programa de reintroducci√≥n a mediados de los a√Īos noventa. Pero el √°rea todav√≠a est√° en su mayor√≠a, ¬†despojada de los castores que una vez poblaron sus peque√Īos arroyos. Esto se debe en parte a que un auge de la poblaci√≥n de alces, consecuencia del exterminio de los lobos, priv√≥ a los castores de los sauces que necesitan para su alimentaci√≥n y material de construcci√≥n.

Si los castores necesitan sauces, los sauces también necesitan castores. Los diques  de castor ayudan a crear pisos de barro donde pueden surgir nuevos sauces; También elevan la capa freática, suministrando más agua a las raíces del sauce. Cuando los lobos desaparecieron, los sauces de la cordillera del norte se enfrentaron a un doble golpe: demasiados alces, pocos castores. El resultado fue una escasez de los parches de sauce gruesos y exuberantes necesarios para una zona riparia saludable.

Para averiguar si los lobos pod√≠an salvar a los sauces, Marshall y sus colegas registraron el crecimiento del sauce en cuatro sitios en la zona norte. En cada sitio, los investigadores cercaron algunas parcelas para proporcionar una protecci√≥n total frente a los alces y otros animales. Tambi√©n construyeron presas-acarreando ¬†troncos en helic√≥ptero- en arroyos cerca de algunas parcelas para imitar el efecto de los castores. Algunas parcelas fueron represadas y cercadas; Las parcelas de control no fueron represadas ni cercadas, haciendo de los lobos salvajes su √ļnica protecci√≥n posible contra el alce.

Despu√©s de 10 a√Īos, los sauces vallados que no estaban cerca de las presas, aunque no hab√≠an sufrido ning√ļn ataque de alce, en promedio eran mucho m√°s cortos de 2 metros, inform√≥ el equipo en l√≠nea hoy en Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences. Esa es la altura del umbral que hace que los sauces sean lo suficientemente altos para reproducirse a pesar del alce voraz. Los sauces sin cercar a lo largo de corrientes represadas no hicieron el umbral tampoco. S√≥lo una combinaci√≥n de presas y cercas proporcion√≥ las condiciones adecuadas para que los sauces crezcan a una altura autosostenible.

“Aquellas plantas que protegimos completamente del ataque, nada les toc√≥ durante 10 a√Īos, y todav√≠a no superaron ese umbral, en promedio”, dice Marshall. “Eso realmente sugiere que incluso si los lobos estuvieran reduciendo completamente el impacto de los alces… todav√≠a no tendr√≠amos una recuperaci√≥n completa de los sauces”.

Marshall y su equipo tambi√©n midieron la altura de 113 sauces en la zona norte que no formaban parte de las parcelas experimentales o de control. Encontraron que un diagrama de las alturas de los √°rboles en 2010 se asemej√≥ fuertemente a una parcela de alturas del sauce en 1990, 5 a√Īos antes de que los lobos fueran reintroducidos. Los investigadores sostienen que estos resultados demuestran que no hay muchos sauces m√°s altos ahora que hab√≠a antes de que los lobos volvieran.

“Este es un estudio realmente bien ejecutado y convincente”, dice el ecologista Scott Creel de la Universidad Estatal de Montana en Bozeman. “Realizan un argumento bastante convincente de que… no puedes ¬†simplemente enviar [el ecosistema] de la manera en que vino”.

El art√≠culo “demuestra que no s√≥lo son ¬†lobos y alces en ese sistema, es mucho m√°s complicado”, agrega Mark Boyce, ecologista de la Universidad de Alberta, que ha estudiado varias especies en Yellowstone. “Hay muchas conexiones entre varias especies… que influyen en la recuperaci√≥n”.

No todo el mundo est√° convencido. El ec√≥logo ribere√Īo Robert Beschta de la Universidad Estatal de Oreg√≥n, Corvallis, quien tambi√©n investiga la recuperaci√≥n despu√©s del lobo en Yellowstone, pero no contribuy√≥ al nuevo estudio, se√Īala que los sauces en las parcelas de control del equipo Marshall ‚Äďsin represar, sin vallar, pero sujeto a patrullas de lobo – creci√≥ ligeramente m√°s alto durante el per√≠odo de estudio de 10 a√Īos. “La recuperaci√≥n de ecosistemas fuertemente degradados lleva tiempo”, dice. “Establecen el list√≥n muy alto diciendo, ‘Este sistema no se ha recuperado todav√≠a (con) lobos, y por lo tanto el efecto de los lobos es tal vez m√≠nimo o inexistente’. “

Todos est√°n de acuerdo, sin embargo, en que los castores pueden ayudar a los sauces y a las zonas ribere√Īas a recuperarse. Pero hasta que los sauces sean vigorosos, los castores podr√≠an morir de hambre. Es dif√≠cil ver una salida a este problema de “gallina y huevo”, dice Marshall. Tal vez si Yellowstone tuvo un a√Īo muy h√ļmedo, alentando el crecimiento del sauce, combinado con un a√Īo que vio un bajo nivel de da√Īos por alces, los castores pudieron establecerse en los peque√Īos arroyos de la cordillera del norte, como lo han hecho en otras partes del parque. “Es factible que pueda ocurrir por s√≠ solo”, dice. “No es probable que sea ¬†en los pr√≥ximos a√Īos.”

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